Rapel, descender con seguridad


Los tiempos cambian, como las formas de progresar en un deporte como la escalada lejos   quedan los tiempos en que antes de llegar a “tocar” una pared había que pasar el ineludible trámite las preceptivas clases de nudos y rapel, hoy más bien sucede al contrario el rapel no se contempla y si se hace no merece una atención especial, el grado es lo que importa, bajar lo hace “cualquiera”.

  Un claro error o menosprecio si tenemos en cuenta que el  rapel es una de las técnicas de escalada más peligrosa   donde  contar con unos conocimientos superiores a  los que  aparecen en las instrucciones de  manejo del modelo de descensor es más que necesario o fundamental.

Un poco de cultura no viene mal y hay que  remitirse a a principios del siglo XX para saber que el rapel nació de la mano de escaladores Bavaros de la escuela de Munich, pese a ese ello es internacionalmente conocido por una palabra francesa “”,  cuya traducción es “Peligro” o “llamada de atención”.

En la era moderna la escalada y concretamente su modalidad deportiva ha hecho crecer enormemente este deporte para llevarlo hasta unos límites increíbles sin embargo este auge ha hecho que el rapel se  haya convertido en  materia de segundo orden, no formando parte habitual de nuestras escaladas.

Si bien es cierto que para la práctica de la escalada deportiva “pura” no es necesario, la progresión/evolución  en esta modalidad nos puede sacar del confort del rocodromo o vías  de un largo  para  llevarnos al mundo de las  vías de varios largos, donde podemos llegar a  encontrarnos tener que afrontar un descenso no estaba tan claro como parecía.

¿Rapelar o Andar?

No hay discusión, siempre es más rápido bajar andando que liarnos a montar un rapel, sólo en vías que exijan 2 rapeles o que el descenso sea complejo podemos ganar en un duelo, en muchas ocasiones priman aspectos como el no cargar con las zapatillas en el arnés a otros aspectos más reales de seguridad.

“El rapel es la única maniobra que por si misma sobrecarga a la vez la cuerda, los anclajes donde esta instalado y el propio arnés del escalador, una mala combinación si pensamos que en ese momento dependemos totalmente de ellos aparte de nuestra técnica”.

Como dato apuntar que el rapel ha acabado con la vida de importantes y expertos escaladores: Lionel Terray, Rainer Munch, Tod Skiner, Pierre Begin, Marco Pedrini etc….

El descenso comienza nada más acabar la escalada

No es una frase trampa, sino más bien que el primer problema lo encontramos al juntarnos la cordada en una reunión y es necesario comenzar la instalación del rapel, con la propia  reunión y nuestros anclajes de seguridad.

El primer paso comienza al montar la última reunión, si los anclajes son  de parabolt con anillas, nos aseguraremos de instarla directamente a las chapas y no en las anillas, si por el contrario son químicos la cosa se complica pero si disponemos de 2 modelos de mosquetones de seguridad usaremos los más “finos”, el siguiente paso debe ser confeccionarnos un anclaje de seguridad, no vale  encadenar cintas expres y ya esta, una cinta larga unida al punto central del arnés con un nudo alondra y un mosquetón de seguridad bastará, es conveniente hacer una gaza en la parte final donde colocaremos el mosquetón de seguridad, si la “R” posee un parabolt extra nos aseguremos en él, si sólo están los parabolt de rapel lo haremos  en alguna de sus chapas (evitar uso de las anillas si es posible), en  todos los casos  lo más conveniente es colocar un mosquetón de seguridad extra para que éste sirva como  punto de anclaje para todos, de esta forma será más fácil el aseguramiento de todos en el punto de rapel, caso de que sea de químicos  esta opción será inevitable sino queremos que haya orden.

Una vez asegurados todos sólo nos queda pasar la cuerda  por el anclaje si usamos 2 cuerdas las uniremos con alguno de los 3 tipos de nudos, siendo el más recomendable, siempre que las cuerdas estén secas, el de “cola de vaca”, si por el contrario usamos una sola cuerda pasaremos un extremo e iremos plegando la cuerda hasta identificar el centro, si este no lo tenemos marcado prestaremos mucha atención a igualar los extremos para localizar el punto exacto del centro.

Lanzar la cuerda: un asunto de estado

No parece tener mucha importancia pero si la pared no es muy vertical, presenta ramas u otros obstáculos  o simplemente hay mucho viento puede ser algo  con miga. Por estos motivos siempre lanzaremos cada extremo de forma independiente, si vemos que puede a ver  problemas las lanzaremos por tramos primero plegaremos la mitad de cada tramo empezando a plegar desde la “R” y lanzaremos esa parte, luego lanzaremos el resto del tramo, con esto conseguiremos que los extremos “vuelen” más. Si con todo la situación es peor no os quedará otra que ir desplegándola a medida de que vamos bajando, para ello plegaremos la cuerda en el sentido correcto, es decir del centro a los extremos para que así la cuerda se vaya desplegando en el sentido apropiado.
No hace falta  recordar la importancia de avisar antes de lanzar las cuerdas para avisar a los posibles que se encuentren por debajo nuestro y que pueden ser alcanzados por la cuerda o piedras que se puedan desprender; con gritar “cuerda” es suficiente.

Ya solo nos queda bajar

Una vez dispuesto todo a sólo nos queda bajar y aquí es donde radica la mayoría de los errores. Como pauta el primero que baje debe ser el más experto y SIEMPRE debe hacerlo con un  autoseguro, hacer un nudo al final de la cuerda no es la solución sino más bien un potencial punto de problemas, nunca podemos saber que nos vamos a encontrar en el descenso o un mareo, piedras, etc… pueden hacer que perdamos el control  y hacernos deslizar por la cuerda.

Si en el punto de rapel, somos muchos o el espacio es reducido hay que prestar mucha atención al momento de quitar nuestro autoseguro, un truco es que antes de hacerlo podemos mandar agarrar a todos su propio mosquetón de autoseguro y así evitar un error fatal.

Los pasos deben ser los siguientes:

  1. instalar  el descensor  por la cuerda
  2. autoasegurase al rapel
  3. desenganchar  el cabo de anclaje de la “R”
  4. colocarse  con la posición de salida
  5. verificar todos los elementos: mosquetones, anclaje, autoseguro, et…
  6. descender
Esta persona tiene la responsabilidad de desenganchar la cuerda, guiarla por el tazado correcto, guiar el rapel si es necesario mediante la colocación de expres, encontrar el siguiente punto de rapel; como vemos demasiadas tareas para ir sólo con el descensor y un mosquetón de seguridad.
Una vez llegado al siguiente punto de rapel, lo primero que haremos será autoasegurarse con nuestro cabo de anclaje, con los mismos criterios que el punto anterior y pasar el cabo de la cuerda de la que tengamos que tirar para recuperarlo por los puntos de rapel, así ya ahorraremos tiempo y podremos asegurar o ayudar a los siguientes.

La posición 

No sólo hay que bajar sino hacerlo de la forma más correcta, nuestra posición debe ser de unos 45º respecto a la pared, con las dos manos sujetando la cuerda por debajo del descensor, una encima del autoseguro y la otra por debajo, el cuerpo ligeramente ladeado hacia las manos, piernas ligeramente abiertas y en postura de andar “hacia atrás”, no se debe saltar sino ir dando pasos normales y continuos para no sobrecargar en exceso el anclaje.

Rapel asegurado

La forma correcta, simple y segura de proceder ante  un rapel incierto, peligroso o con personas inexpertas.
Independientemente de si usamos doble cuerda o simple, bloquearemos una cuerda con un ballestrinque a la Reunión, esta cuerda será la que usaremos para el descenso mientras que la otra servirá para asegurar a la persona que desciende hasta el próximo punto de rapel.

 Kit de rapel

Para la mayoría este se reduce a un descensor y un mosquetón de seguridad, esto es realmente lo básico, pero requiere tener unos recursos muy amplios si queremos afrontar un descenso con las garantías de seguridad suficientes.

Todos deberíamos llevar un pequeño kit  de rapel que nos haga más seguro y cómodo el descenso.


  • Descensor y cinta expres con 2 mosquetones de seguridad
  • 1 mosquetón seguridad con una cinta de 2 m (cabo de anclaje)
  • Mosquetón auxiliar  con Maillon y 1 cordino (1m y 7 mm)
  • 1 mosquetón seguridad para el auto seguro

Nudo en rapel

Más que una técnica habitual debe ser una solución de emergencia para cuando no contemos con otro medio de autoseguro o cuando las propias condiciones del descenso nos indiquen que debemos reforzar aún más la seguridad, aún así debe evitarse su uso dado de que hay más medios que solucionan el problema de agotar un rapel sin llegar al siguiente o el suelo. Hacer un nudo puede generar mayores complicaciones sino poseemos un buen repertorio técnico aparte de sus inconvenientes naturales: riza las curdas, se puede quedar enganchado al lanzar la cuerda, impide manejar las cuerdas independientemente entre otras.

En este caso deberemos hacer un nudo en cada cabo de la cuerda a un metro de su final con el fin de tener margen suficiente de cuerda para  realizar las maniobras pertinentes.


No Olvides:

“Si las personas que has dejado arriba no tienen mucha experiencia, deja su descensor ya pasado por la cuerda, evitarás problemas mayores”
“Nunca dejes la cuerda por encima de ti, si ésta se engancha, párate recógela  y vuelve a lanzarla”
“No dejes nunca los cabos de la cuerda sin agarrar, el viento te puede jugar una mala pasada o perder la posibilidad de auxiliar a tus compañer@s”.
“Verifica siempre la longitud de la cuerdas y rápeles”
“Si llevas el pelo largo, recógetelo en una coleta”


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